El miedo al dólar es más fuerte que los dogmas

La conducción monetarista del Banco Central había levantado como bandera de su gestión que no participaría en el mercado porque el dólar debe fluctuar libremente. Ahora dice que, si sube mucho, saldrá a contenerlo. La paridad bajó pocos centavos.
dolar sube

Las autoridades del Banco Central enviaron ayer un mensaje para el mercado cambiario. “Si vemos una dinámica disruptiva en el dólar, vamos a intervenir”, dijo Demian Reidel, el vicepresidente segundo de la entidad, en un evento que se realizó en la ciudad de Córdoba. El organismo, luego de haber vendido el viernes 305 millones de dólares para intentar contener la divisa, ayer no ofreció dólares en la plaza cambiaria. Pero se mostró activo con la tasa de interés de las Lebac, la cual decidió llevar a un 27,4 por ciento en el mercado secundario. El argumento del Banco Central hasta julio de este año era que había que darle libertad al mercado para definir el valor del tipo de cambio. Los funcionarios del organismo parecen haber cambiado el discurso en los últimos días y dejaron en claro que no quieren una cotización por arriba de los 18 pesos. El dólar se ubicó ayer en 17,94 pesos, con una baja de 7 centavos. 

Reidel es uno de los encargados del Central de definir las tasas de interés. Ayer no dudó en aumentar en casi un punto el rendimiento de las Lebac (desde el viernes la tasa avanzó de 26,5 a 27,4 por ciento para las colocaciones de corto plazo) para intentar contener la demanda de dólares que se observó en las últimas semanas.  “No vamos a intervenir para determinar un tipo de cambio de equilibrio. Pero si vemos algo que no nos gusta, una dinámica rara o disruptiva, vamos a intervenir”, dijo Reidel. Luego del evento aclaró que al hablar de “una dinámica rara” se refería a la velocidad con la que se dio la suba del dólar en las últimas semanas.

En el mercado algunos plantearon que la tasa debería seguir subiendo hasta el 30 por ciento. Diego Giacomini del estudio Economía & Regiones aseguró que esa cifra sería la indicada para contener presiones no sólo en el aspecto cambiaria sino en la inflación, que en julio la estimó por encima del 2 por ciento. El aumento de la tasa de interés para frenar el dólar y los precios, pese a que algunos consultores del establishment plantean que es necesario endurecer la política monetaria, no fue efectivo en los últimos meses. Los sectores industriales se quejan que las tasas provocaron fuertes problemas para las actividades productivas y los economistas de la oposición mencionan que el freno del mercado interno se potencian por estos niveles de tasa.

Reidel aprovechó su exposición en Córdoba para reafirmar la idea del BC acerca de que el dólar no tendrá impacto en precios. Planteó que la inflación mayorista se ubica en torno al 14 por ciento anual y es menor a la inflación minorista, del 21,7 por ciento. Aseguró que esto genera un colchón de precios para atenuar los aumentos en los supermercados, es decir en el precio de venta al consumidor final. “La divergencia que hoy se ve entre ambos indicadores de inflación indica que hay mucho más espacio para que se dé un efecto del tipo de cambio en los mayoristas, sin afectar a los precios minoristas”, comentó. En el Gobierno ya habían usado esta misma idea del colchón de precios antes de devaluar en diciembre de 2015 y afirmaban que la suba del tipo de cambio no se iba a trasladar a los precios del mercado interno. Pero la inflación de 2016 fue la más elevada en 25 años. 

El director del Central planteó que en 2017 uno de los principales problemas que observa es que no retrocede la inflación núcleo. “Notamos una persistencia de la inflación núcleo. Se ha mantenido relativamente estable desde principios de año. Pero esperamos que esta política monetaria rompa la inercia inflacionaria y que recuperemos el proceso de desinflación”, apuntó. El funcionario planteó además que en la segunda parte del año se empezará a notar crecimiento de la economía y que los niveles de tasa de interés no son un freno sino una solución para el mercado interno. “Si bien en el corto plazo puede notarse un ajuste en las condiciones financieras, lo mejor que se puede hacer desde el Banco Central es garantizar la estabilidad macroeconómica, con una reducción en la inflación que permita bajar las tasas de interés en el largo plazo y recuperar el ahorro para apuntalar el crédito”, indicó. Adelantó que la inversión en bienes durables podría alcanzar máximos históricos en los próximos meses. “Hoy la economía muestra una situación bastante saludable”, cerró.

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